El mejor sistema de sonido en un hotel, restaurante o espacio hospitality es aquel que pasa desapercibido. No porque carezca de protagonismo, sino porque acompaña la experiencia del cliente de forma natural.
Cuando un huésped entra en un lobby, desayuna en el restaurante o asiste a un evento, espera que todo funcione. Que la música ambiente tenga el nivel adecuado, que las conversaciones sean cómodas y que un aviso por megafonía se entienda perfectamente. Si el sistema está bien diseñado, probablemente no repare en él. Si no lo está, será una de las primeras cosas que perciba.
Conseguir ese resultado no depende únicamente de elegir buenos equipos. Hay una serie de decisiones de diseño que condicionan el éxito de cualquier proyecto hospitality y que conviene plantearse antes incluso de seleccionar el primer altavoz.
1. Elegir el tipo de altavoz adecuado para cada espacio
Es tentador simplificar una instalación utilizando el mismo modelo de altavoz en todo el edificio. Sin embargo, pocas veces es la mejor solución.
Cada espacio tiene unas características acústicas, estéticas y funcionales diferentes. El lobby busca una integración discreta con la arquitectura; un restaurante necesita una cobertura uniforme que no interfiera en las conversaciones; una terraza exige soluciones preparadas para trabajar en condiciones ambientales más exigentes.
Por eso, en proyectos hospitality es habitual combinar distintos formatos de altavoz dentro de una misma instalación.
En recepciones, pasillos o salas con falso techo, los modelos empotrables de la familia JBL Control Series, como el Control 416C/T, permiten ofrecer una cobertura homogénea prácticamente invisible para el usuario. En cambio, en restaurantes con techos altos o instalaciones vistas, soluciones colgantes como el JBL Control 65 Pendant acercan el sonido al oyente sin comprometer la estética del espacio.
La elección del altavoz debe responder siempre al uso del espacio y a la experiencia que se quiere ofrecer, no al catálogo.